Cuatro pasos, una sola persona de contacto por tu parte y una ficha técnica cerrada antes de empezar.
No cogemos una guía turística y le pegamos tu logotipo. Se parte del destino donde alquilas y de cómo se mueve tu cliente: si llega al aeropuerto y coge el coche a las once de la noche, la primera página habla de eso.
El resultado es tuyo: tu marca en la portada, tus teléfonos dentro y una licencia ilimitada para reimprimirlo cuando quieras.
Media hora para saber dónde alquilas, cuántos coches mueves, qué cliente recibe cada oficina y qué preguntas te hacen más en el mostrador.
Te enviamos el índice de las 24 páginas y el texto completo. Aquí es donde revisas lo tuyo: teléfonos, condiciones y todo lo que no puede salir mal.
Maquetamos, montamos el código y la ficha del destino en la aplicación, y te mandamos el PDF completo. Nada va a imprenta sin tu visto bueno por escrito.
Impresión en papel con certificado FSC y entrega en cada una de tus oficinas, en cajas por base. Los archivos quedan guardados para la siguiente tirada.
Está pensado para que se lo lleve: por eso cabe en un bolsillo y por eso lleva tu marca. Si prefieres que se quede, se imprime con una banda que lo dice y se repone cada varios alquileres. Las dos cosas funcionan, pero son dos tiradas distintas: conviene decidirlo antes de imprimir.
Sí. La edición reserva dos páginas para anunciantes: restaurantes, excursiones, tiendas. Es lo que hace que muchas empresas cubran el coste del libreto antes de imprimirlo. Nosotros no vendemos esos espacios ni cobramos comisión: los vendes tú, a quien quieras y al precio que quieras.
Por eso hay dos capas. En el papel va lo que no cambia en un año: las carreteras, las rutas, las normas, los teléfonos. Lo que cambia cada semana —horarios, eventos, precios— vive en la aplicación que abre el código, y se actualiza sin reimprimir nada.
Depende de tu cliente. Lo más común es tirar dos ediciones, español e inglés, y que el código lleve al resto de idiomas en el móvil. Si recibes mucho alemán o francés, sale mejor una edición propia que una multilingüe: un libreto con cuatro idiomas mezclados no lo lee nadie.
Tu equipo, al preparar el coche. Llega en cajas por oficina, con la cuenta hecha. Lo que sí conviene es decidir quién lo pone y cuándo: los libretos que se quedan en el almacén no sirven de nada, y eso pasa más de lo que parece.
Con una llamada de media hora te devolvemos una propuesta de contenidos para tu destino y el presupuesto de las tres tiradas.